Es la primera pregunta que nos hace todo el mundo y casi ninguna agencia la responde en su web. Vamos a responderla con números.
Los tres tramos del mercado
Entre 250 y 450 €/mes. Normalmente un freelance o una agencia muy pequeña. Suele incluir la programación de entre 8 y 12 publicaciones al mes con contenido que aportas tú o que se produce a partir de banco de imágenes. Sirve para mantener el perfil vivo. No esperes producción propia ni estrategia.
Entre 600 y 1.200 €/mes. Es la horquilla donde trabaja la mayoría de agencias serias para PYME, y donde estamos nosotros. Incluye estrategia, producción propia de foto y vídeo, gestión de comunidad e informes con datos de negocio. Aquí ya hay alguien pensando, no solo publicando.
Más de 1.500 €/mes. Varias marcas, varios idiomas, publicidad gestionada o volúmenes de contenido altos. Suele incluir un equipo asignado y compromisos de respuesta.
Qué hace que un presupuesto suba
- Producción propia. Ir a tu negocio a grabar y fotografiar cuesta tiempo, y es lo que más diferencia el resultado.
- Número de canales. Cada plataforma pide formato y ritmo distintos. Dos canales bien valen más que cinco a medias.
- Frecuencia. No es lo mismo publicar tres veces por semana que a diario.
- Idiomas. Cada idioma añadido multiplica el trabajo de redacción y revisión.
Señales de que te están cobrando mal
Desconfía si el presupuesto no dice cuántas piezas al mes incluye, si nadie te ha preguntado por tus objetivos de negocio antes de darte precio, o si te prometen un número concreto de seguidores. Los seguidores se compran; los clientes, no.
Lo que de verdad deberías preguntar
No preguntes solo cuánto cuesta. Pregunta qué vas a recibir cada mes, quién produce el contenido y cómo se va a medir si funciona. Una agencia que no sabe responder a las tres no debería gestionarte nada.
En nuestra página de precios están publicados todos nuestros rangos. Si tu presupuesto no llega, te lo diremos en la primera conversación en lugar de hacerte perder una reunión.
Qué debería incluir una gestión profesional
El precio de redes sociales no se entiende mirando sólo el número de publicaciones. Hay una diferencia importante entre reutilizar plantillas y construir una presencia que represente de verdad al negocio. Una gestión seria incluye estrategia, calendario, redacción, diseño, revisión, coordinación, publicación, análisis y, cuando se necesita, producción de foto o vídeo. Si además hay campañas, atención a comunidad o varias sedes, el alcance crece.
Antes de comparar presupuestos pide que se detalle qué se entrega cada mes, quién produce el material, cuántas rondas de revisión hay y cómo se mide el resultado. Un precio bajo puede ser correcto para un negocio que sólo necesita una presencia mínima; se vuelve caro cuando no hay criterio, el contenido no se puede usar en otros canales y no genera ningún aprendizaje.
Elige el servicio según el objetivo
Si necesitas reservas o visitas locales, la gestión debe conectarse con Google, la web y un mensaje de oferta claro. Si vendes B2B, LinkedIn puede servir para reforzar autoridad y acompañar ciclos comerciales, pero no para perseguir métricas de entretenimiento. Si estás lanzando una marca, quizá primero necesites definir identidad, propuesta de valor y banco visual antes de comprometerte a un plan mensual.
Las mejores preguntas no son “¿cuántos reels incluye?” sino “¿qué problema comercial resolverá este contenido?”, “¿qué necesita aportar mi equipo?” y “¿cómo sabremos en tres meses que merece seguir?”. Así la conversación cambia de volumen a utilidad.
Cómo presupuestar sin sorpresas
Define un periodo inicial de trabajo, objetivos realistas y una revisión mensual. Separa claramente la inversión publicitaria de los honorarios de gestión y reserva presupuesto para producción si el negocio depende de imágenes propias. Puedes ver el enfoque y entregables de nuestro servicio de social media antes de decidir qué nivel de acompañamiento encaja contigo.
Tabla rápida: qué cambia realmente el presupuesto
Dos propuestas con el mismo precio pueden ser trabajos completamente distintos. La diferencia suele estar en tres cosas: si existe una estrategia antes de publicar, si el contenido se produce para tu negocio o se adapta desde plantillas, y si alguien analiza las consultas que llegan. La gestión básica puede mantener una presencia; una gestión orientada a negocio tiene que decidir qué mostrar, cuándo y para qué cliente.
- Canales: no cuesta lo mismo coordinar Instagram que sumar LinkedIn, TikTok o una ficha de Google.
- Producción: foto y vídeo propios requieren planificación, desplazamiento y edición; son también lo que evita que tu marca parezca intercambiable.
- Comunidad y campañas: responder mensajes, gestionar reseñas o coordinar publicidad son tareas distintas de publicar.
- Medición: un informe útil conecta contenido, clics, reservas o consultas; no se limita a seguidores.
Señales de un presupuesto que no te conviene
Desconfía de una propuesta que promete “estar en todas las redes”, no aclara quién crea el material o mide el éxito sólo por alcance. También es mala señal contratar muchas piezas sin decidir qué servicio, producto o momento de compra debe impulsar cada una. El problema no es pagar poco o mucho: es pagar por volumen que no deja ningún activo reutilizable ni aprendizaje para el siguiente mes.
Antes de firmar, pide un ejemplo de calendario, define una persona responsable de aprobar y acuerda qué se considerará una consulta valiosa. Si quieres comparar tu situación actual con un plan realista, empieza por una auditoría digital y revisa el alcance de nuestra gestión de redes sociales.
Producción propia: la diferencia que cambia el coste
Dos presupuestos con la misma cifra de publicaciones pueden ser radicalmente distintos. Programar doce piezas que ya existen no exige lo mismo que desplazarse al negocio, grabar, fotografiar, seleccionar material, editar vídeo, escribir textos y preparar las versiones de cada formato. Cuando compares propuestas, separa siempre la gestión de la producción: cuántas horas de foto y vídeo hay, cuántas jornadas incluye y quién aprueba el material.
La producción no tiene que ser semanal para funcionar. En muchos negocios locales resulta más eficiente concentrar una sesión al mes, crear un banco de contenidos suficiente y reservar hueco para la actualidad. Así se mantiene una presencia reconocible sin que el equipo tenga que estar pendiente del móvil todos los días.
Cuándo revisar el alcance
Revisa el servicio a los tres meses con tres preguntas: ¿estamos enseñando lo que hace especial al negocio?, ¿el equipo puede atender las consultas que llegan? y ¿hay formatos que merezca repetir? Si el trabajo solo suma publicaciones, pero no mejora la percepción ni genera conversaciones útiles, el problema no es la cantidad: es el enfoque.