Farmacias
La relación de confianza no termina al salir por la puerta. Bien planteado, el email ayuda a cuidar la comunidad sin invadirla.
Una farmacia tiene una base de clientes que vuelve por necesidad y por confianza, pero pocas cuentan con un canal propio para mantener esa relación. El email puede hacerlo si se trabaja con consentimiento, segmentación y respeto absoluto por la privacidad.
No se trata de mandar promociones sin contexto. Se construyen contenidos y avisos que resulten útiles: campañas estacionales, talleres, novedades de servicios, consejos de prevención o recordatorios que la persona ha aceptado recibir. Los datos de salud no se usan como excusa comercial; se protege la relación y se cumple el RGPD.
Primero revisamos cómo se recogen los consentimientos y qué plataforma encaja. Después diseñamos una frecuencia razonable, plantillas accesibles y segmentos basados solo en información autorizada. El objetivo es que la farmacia siga presente sin convertirse en ruido.
Medimos aperturas, clics y, sobre todo, acciones útiles: asistencia a campañas, consultas y visitas asociadas. Es un canal de fidelización, no un altavoz más.
Origen de datos, permisos y circuito RGPD.
Qué enviar y con qué frecuencia para aportar valor.
Diseño claro, móvil y coherente con la marca.
Solo con datos autorizados y sin inferencias de salud.
Bienvenida, campañas y recordatorios permitidos.
Entregabilidad, interacción y acciones generadas.
Estado de la base, plataforma y cumplimiento legal.
Segmentos, calendario y automatizaciones prioritarias.
Plantillas, flujos y formularios de captación.
Pruebas A/B y mejora continua de resultados.
La farmacia vive de la cercanía de barrio. Así aplicamos esa lógica según la zona donde estés.
Solo después de revisar el origen de los datos y el consentimiento. Si no cumple, se reconstruye el canal correctamente antes de enviar.
No usamos datos sensibles de salud con una finalidad comercial. La estrategia se plantea desde permisos, intereses declarados y campañas generales permitidas.
El email permite una relación más ordenada y menos invasiva. Si se usa mensajería, debe plantearse con una base legal y una expectativa de uso aún más clara.
Normalmente una o dos veces al mes, salvo campañas o comunicaciones muy justificadas. La confianza se pierde rápido cuando se sobrecomunica.
Revisamos redes, web, buscadores y email. Te entregamos un informe claro con qué funciona, qué te frena y qué haríamos primero. Sin compromiso.