Hoteles y Turismo
No vendas habitaciones: vende el sitio al que se viaja. La habitación se elige después.
El error más repetido en redes hoteleras es publicar la habitación. La habitación es lo último que mira el viajero y donde todos los hoteles se parecen. Lo que decide un viaje es el destino, la experiencia y la sensación de que ahí se está bien.
Funciona el contenido de destino: qué se puede hacer en la zona, qué se come, cómo es cada temporada, los sitios que solo conoce quien vive allí. Eso te posiciona como anfitrión y no como proveedor de camas, y capta al viajero en fase de inspiración, mucho antes de que abra un comparador.
Funciona el detalle y el equipo: el desayuno real, la terraza a las ocho de la tarde, quien te recibe en recepción. Y funciona el contenido de huésped, que es el más creíble: fotografía de clientes, reseñas destacadas, momentos reales. Con permiso y bien pedido, es el material con mejor rendimiento y coste cero.
Lo que no funciona: la foto de la habitación vacía perfectamente hecha, la oferta permanente de última hora —que además canibaliza tu propia paridad— y publicar solo en temporada alta, que es justo cuando menos falta hace.
El objetivo real de las redes en un hotel no es reservar directamente, sino alimentar la búsqueda por marca: que el viajero que te vio en Instagram te busque después por tu nombre. Ese tráfico convierte muchísimo mejor y llega sin comisión.
La zona como argumento, no solo el hotel.
Espacios, desayuno, equipo y entorno.
Sistema para pedir y reutilizar material de clientes.
Con foco especial en llenar la temporada baja.
Consultas y derivación a reserva directa.
Búsquedas por marca y reservas directas influidas.
Revisamos tu presencia actual y la de tu competencia directa.
Definimos tono, pilares de contenido, formatos y calendario.
Creamos y programamos. Tú apruebas antes de que salga.
Informe mensual y ajuste de lo que no rinde.
El turismo no se comporta igual en la costa que en el interior o en la ciudad. Elige tu zona para verlo aplicado.
Rara vez de forma directa. Lo que hacen es que el viajero te busque por tu nombre después, y ese tráfico de marca convierte muy bien y llega sin comisión. Es un multiplicador, no un canal de venta directo.
Es cuando más importa publicar: contenido de destino fuera de temporada, escapadas, gastronomía local. La temporada baja se llena con quien ya te conoce, y para que te conozca hay que haber estado presente antes.
Con permiso explícito, sí, y es el contenido más creíble que vas a tener. Montamos el circuito para pedirlo de forma natural en el check-out o por email posterior.
Instagram para inspiración y destino. TikTok si el perfil de huésped es joven y el destino es visual. Facebook sigue funcionando para franjas de más edad y para grupos de destino.
Revisamos redes, web, buscadores y email. Te entregamos un informe claro con qué funciona, qué te frena y qué haríamos primero. Sin compromiso.