Restauración
La marca de un restaurante no es el logo de la fachada: es lo que la gente cuenta de ti cuando no estás.
En restauración la marca se construye en sitios que casi nadie diseña: la carta que el cliente tiene diez minutos en la mano, el ticket, el delantal del camarero, la bolsa del delivery, el cartel de la puerta con el horario. Ahí es donde se decide si pareces un sitio con criterio o uno más.
El trabajo empieza antes del diseño: qué eres y para quién. Un arrocero de barrio, un gastro de producto, una hamburguesería de volumen y un restaurante de menú no compiten en lo mismo ni deben parecerse. Definido eso, el sistema visual sale solo y todas las decisiones posteriores dejan de ser cuestión de gusto.
Después viene la aplicación completa, que es donde se gana o se pierde: carta —impresa y digital—, señalética, uniformidad del equipo, packaging de recogida y delivery, papelería, rotulación de fachada y escaparate, y las plantillas para redes. Un restaurante con la marca aplicada de forma coherente en todos esos puntos se percibe más caro y más profesional que uno que solo tiene un logo bonito.
Y hay una parte que se suele olvidar: el packaging de delivery es, para mucha gente, el único contacto físico con tu marca. Si llega en una bolsa genérica con una pegatina, has perdido la única oportunidad de que ese pedido se convierta en visita al local.
Qué eres, para quién y frente a quién compites.
Logo, tipografía, color y sistema gráfico completo.
La pieza que más tiempo tiene el cliente en la mano.
Tu único contacto físico con quien pide a casa.
Equipo, fachada, escaparate e interior.
Para que la marca no se rompa en el día a día.
Entendemos negocio, competencia y percepción actual.
Territorio y plataforma de marca, validados contigo.
Identidad visual y sistema gráfico completo.
Manual y despliegue en todos los soportes.
Trabajamos con restauración en varias zonas, cada una con su propia dinámica de reservas y estacionalidad.
Desde 3.500 € un proyecto completo con concepto, identidad y aplicaciones base. Si hay varios locales o una carta muy extensa, sube. Damos precio cerrado tras la reunión de alcance.
Depende. Si el logo funciona pero no hay sistema detrás —y es lo más habitual—, se puede trabajar solo la aplicación y ahorrarte el rediseño. Te lo diremos en la primera reunión aunque nos suponga facturar menos.
Sí, impresa y digital, que además es la pieza con más impacto porque el cliente la tiene diez minutos delante. La digital se entrega editable para que puedas cambiar platos y precios tú.
El sistema se diseña pensando en eso: reglas claras para que el segundo local se monte sin volver a empezar y sin que las dos marcas se parezcan por casualidad.
Revisamos redes, web, buscadores y email. Te entregamos un informe claro con qué funciona, qué te frena y qué haríamos primero. Sin compromiso.